Mayweather vs Ortiz

On 16 septiembre, 2011, in Deportes, by rober

Dieciséis años. 41 combates. 0 derrotas. Floyd “Money” Mayweather pone en juego su leyenda, su imbatibilidad, mañana en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, frente a Víctor “Vicious” Ortiz. Tras 16 meses de ausencia “Pretty Boy” Floyd vuelve a los cuadriláteros, y a sus 34 años –Grand  Rapids, Michigan, 1977- lo hace eludiendo por enésima vez a Manny Pacquiao. Quizás esperando el momento oportuno, confiando en que el filipino pierda velocidad, como hiciera Sugar Ray Leonard con Marvin Hagler en los 80. Por su parte, para Víctor Ortiz –Garden City, Kansas, 1987- este es el combate más importante de su carrera. Tras acabar con la imbatibilidad del anterior campeón del peso welter -147 libras, 66.7 kilos- del WBC –World Boxing Council- André Berto, busca una victoria que definiría su carrera y su vida, la cima que nadie ha alcanzado. Incluso si no ganara a nadie más, sería recordado.

LOS BOXEADORES

Dos boxeadores completamente distintos. Mayweather diestro, una combinación exquisita de precisión y velocidad, un maestro de la defensa y el contraataque. Ortiz zurdo, agresivo, de los que gustan al público, un martillo de golpear y recibir, cuyo encaje solo puede compararse con su pegada. Sin embargo, un aspecto tienen en común: los problemas familiares. Mayweather, hijo de del ex-boxeador y entrenador Floyd Mayweather Sr., con el que ha tenido constantes altercados que los ha llevado a años de disputas. Ortiz abandonado por su madre cuando tenía 7 años, golpeado luego por su padre alcohólico, que también los abandonó a él y a sus hermanos pocos años después. Tras sufrir numerosas penurias intentando vivir por sí mismos, terminaron en el “Kansas Foster Care” -un programa de protección de menores-. A esas alturas ya había coqueteado con el tráfico de drogas, lo mismo por lo que Floyd Sr. fue enviado a prisión. Boxeadores completamente distintos, vidas con ciertas similitudes, construidas sobre problemas familiares y partiendo de la pobreza. Historias que se repiten en el mundo del boxeo.

Mayweather está convencido de ser, no solo el mejor boxeador del mundo, sino el mejor de todos los tiempos. Y realmente es un artista en su trabajo. Cumple perfectamente su lema: “hard work, dedication” que repite hasta la extenuación en los entrenamientos, ya sean diurnos o nocturnos –tiene la costumbre de entrenar de madrugada para poder hacerlo mientras sus rivales duermen-. Sin duda una de las personalidades más extravagantes del boxeo. Desde su arrogancia en el ring, hasta su colección de Rolls Royce, pasando por la impresionante mansión que tiene en Las Vegas o su costumbre de llevar encima fajos de billetes que cuesta abarcar con ambas manos. Y por supuesto, bocazas, muy bocazas. Su forma de ser se asemeja a la del ex-campeón Prince Naseem Hamed, pero sus cualidades como boxeador van mucho más allá.

Por su parte, Ortiz no es tan arrogante, ni gusta de ostentar de dinero, pero sí que confía al máximo en sus posibilidades. Es otra persona, otro boxeador, completamente distinto desde su derrota-abandono en el sexto round contra Marcos “El Chino” Maidana. Timo Ortiz –el hermano pequeño de Víctor- la califica como una bendición del cielo.

LOS ENTRENADORES

Roger Mayweather, “The Black Mamba”, dos veces campeón del mundo en sus tiempos como boxeador, entrena a su sobrino en Las Vegas. Un experto del trash talk. Si alguien es capaz de comprender su inglés, estará preparado para dominar el mundo.

Danny García, hermano del también entrenador Robert García –entre otros de Sergio Martínez, campeón del mundo del peso medio-. La relación entre ambos es inexistente desde la decisión de Víctor Ortiz de cambiar en su esquina a un hermano por el otro. Este conductor de Coca Cola tiene su base de operaciones en Ventura, California.

EL COMBATE

El combate dependerá de quien consiga imponer su estilo. Ortiz necesita una guerra cuerpo a cuerpo. Si Mayweather tiene un punto débil es contra alguien mayor y más fuerte que él, que se centre en los golpes al cuerpo y que lo pueda sobrepasar físicamente. Víctor Ortiz es grande y fuerte, con capacidad de dar y recibir, y ha conseguido al menos un knockdown contra todos los oponentes que ha peleado. Tiene que meterle presión, no dejarlo pelear a distancia. Con dos metros de distancia Floyd es invencible. Su velocidad, sus reflejos, su técnica y su capacidad para esquivar y contragolpear le hacen inabordable en una pelea a esa distancia. Ortiz necesita aprender las lecciones de 2 combates de Mayweather: la primera de las dos peleas con José Luis Castillo y los primeros tres rounds contra Shane Mosley en Mayo de 2010. Nunca ha estado tan cerca de caer. La característica común es la presión. Ganchos al cuerpo para obligarle a bajar la guardia, uppercuts sin descanso y buscar el hueco para un gancho de izquierdas que lo envíe a la lona. Quizás parezca una pelea de bar entre borrachos, pero es la única manera, y hablamos de ganar, no de hacerlo bonito.

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EL PRONÓSTICO

Mayweather. Claramente. Está invicto, es inteligente, gran boxeador y tiene la capacidad de adaptarse como un guante a sus oponentes. Aunque empiece mal, es capaz de advertir sus puntos débiles y actuar en consecuencia. Todos saben que tienen que pelear metiéndole presión y, sin embargo, sigue sin saber lo que es la derrota. Por algo será. Sólo queda por ver cuál es su condición física: ya no es joven y 16 meses de parón son muchos.

LA APUESTA

Ortiz por KO. A las cuotas actuales, apenas tiene value apostar por Mayweather. Se paga su victoria a 1.12 de media y en torno a 1.70 a los puntos. El KO se paga mejor pero es muy difícil que consiga noquear a Ortiz, que ha sobrevivido a la madre de todas las guerras contra un pegador mucho más fuerte como André Berto. Por su parte, es igual de difícil pensar que Ortiz pueda ganar a los puntos a alguien de la clase de Mayweather. Si alguna cuota tiene value es buscar la sorpresa, que Ortiz ejerza de “Vicious”, de “young man possessed” como lo definió Larry Merchant para HBO en su última pelea.

La noche del sábado al domingo, a las 4 de la mañana, la respuesta. Floyd Mayweather en busca de una muesca más en su palmarés, de una victoria que añadir a la balanza para situarse en el Olimpo del Boxeo. Víctor Ortiz en busca de una noche para el recuerdo, de una velada legendaria, del 41-1.

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