La mentira como base de la política

On 19 septiembre, 2011, in Política y Sociedad, by rober

En su afán por privatizar servicios públicos fundamentales como la sanidad, la educación o las pensiones –que supondrían beneficios millonarios para el sector privado-, Esperanza Aguirre insiste una vez más en disminuir los recursos que se aportan a estos servicios, con el objetivo de que sean económicamente insostenibles e ineficientes. Y una vez que funcionen todo lo mal que se pueda  a base de cerrar el grifo, la sociedad por si misma pedirá la privatización.

Para ver la opinión del PP madrileño sobre la educación solo hay que ver lo que piensa la consejera Lucia Figar. Eso por no hablar de los nuevos profesores irlandeses que no han pasado el corte de las oposiciones y que incluso no dominan el castellano.

Por si no había quedado claro lo que pretenden, habla hoy la presidenta de la Comunidad de Madrid de que “hay que cambiar la necesidad de gastar. […] si la educación es obligatoria y gratuita en una fase, a lo mejor no tiene que ser obligatoria y gratuita en todas las demás fases”.

El gasto total en educación de este país ronda el 4.5% del PIB –obviamente por debajo de la media de la UE-, lo que supone unos 45.000 millones anuales. Como comenté el otro día, una presión fiscal como la media de la UE, combinada con una eliminación del fraude que nos llevara a las tasas medias de la UE, supondrían unos 125.000 millones anuales. La suma de todo el sistema sanitario y todo el sistema educativo son unos 110.000 millones anuales. Repito: no son insostenibles, simplemente no hay voluntad de hacer las cosas bien.

La derecha de este país se llena la boca con palabras como productividad y competitividad, que, obviamente, son conceptos necesarios. Lo que es estúpido es pretender alcanzarlos sin formación. Un buen amigo de Cangas me dijo hace años una frase, que no se si él habrá olvidado, pero yo no: “para ganar dinero hay que gastar dinero”. Es imposible ser competitivos en este mundo globalizado si recortamos en educación. ¿Vamos a competir en mano de obra barata? Imagino que eso pretenderá la derecha, viendo que Rodrigo Rato dice que hay que bajar los sueldos.  Es muy fácil decir que los trabajadores cobran demasiado cuando se ganan 10 millones de euros anuales. ¿Cómo pretenden que lleguemos a fin de mes con aún menos dinero? ¡Si Aguirre dijo que le costaba hacerlo con un sueldo de 8500 euros! Eso sin contar lo que gane su marido, Fernando Ramírez de Haro y Valdés, Conde de Murillo.

No contenta con manipular sobre la educación se ha descolgado hablando de la crisis: “Yo lo que digo es que España está en un momento delicadísimo, como lo están otros países de la UE […] la crisis no está en el mundo, está en Estados Unidos -que tiene un presidente demagogo y gastador- y en algunos países de la Unión […] en el resto del mundo no hay crisis: Sudamérica está admirablemente bien y Asia también”.

Estamos en crisis por culpa de aquellos que defienden lo mismo que Aguirre, por culpa del neoliberalismo que argumenta que los mercados se regulan a sí mismos mientras cometen tropelías inimaginablesInside Job las explica perfectamente-. Si dejas a un montón de niños solos en una sala llena de chucherías, ¿se contienen? En España, a la crisis financiera se ha unido la económica, gracias a la burbuja del ladrillo. Estamos en crisis por culpa de gente con las mismas ideas de Aguirre. Y lo que es peor, parecemos no darnos cuenta. Desgraciadamente, la ciudadanía no tiene demasiada memoria, sino aún recordarían que siendo ministra de cultura no sabía quién era Saramago -Sara Mago para ella-. No parece que la educación privada sea tan buena.

De todas formas, la frase más demagógica de todas es su intento de unir cosas que nada tienen que ver, pretendiendo juntarlas para introducir ideas falsas en la cabeza de la gente. Así, hablando de los que no tienen motivos para protestar por su decisión de ampliar el número de horas lectivas semanales de los profesores –una ampliación justificada con mentiras como indica el último informe de la OCDE-, junta a “los sindicalistas, el PSOE, IU, los indignados, los del 15-M y los de la ceja”. En primer lugar, indignados con una clase política en la que abundan los incompetentes y los mentirosos, estamos todos. ¿15-M con sindicatos y partidos políticos? Claro, el “no nos representan” no le interesa y lo olvida. Estamos ante una falacia basada en una analogía abusiva. Si la imitamos, podrían salir barbaridades como “Esperanza Aguirre y los terroristas no son expertos en educación”.

La ignorancia siempre ha sido el arma de poder por excelencia. Durante siglos las clases altas fueron las únicas con posibilidad de formarse. Sin embargo, eso ha cambiado, y se están encontrando con que cualquiera puede formarse y ascender socialmente amparándose en su inteligencia y trabajo. Y ellos, ni quieren competencia para los suyos, ni gente capaz de pensar por si misma, ni están dispuestos a dejar de ganar millones con sectores tan rentables como la educación, la sanidad o las pensiones. Todo para ellos nada para el resto.

No permitamos que nos tomen por tontos. La mayoría de nosotros hemos tenido la oportunidad de estudiar gracias a que es pública y gratuita. Su calidad es mejorable, obviamente, siempre se puede mejorar, pero no permitamos que se hunda en la ignorancia a las próximas generaciones, no permitamos que se siga haciendo negocio con nuestros derechos, con nuestras vidas, con nuestros sueños e ilusiones.

Imagenes | Los Calvitos

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