Como todo en la vida, la forma de ver la crisis, varía en función del enfoque que elijamos. Y hoy vamos a mirar la crisis a través de un prisma culturalmente muy distinto al nuestro: el idioma japonés. Y es que su escritura, basada en kanjis, utiliza dos para representar la palabra “crisis”. Uno de los kanjis es el de “peligro”. El otro el de “oportunidad”.

Y precisamente, teniendo muy presente esa idea de oportunidad se celebraron el pasado jueves en Cangas unas jornadas sobre “Nuevas oportunidades para las empresas agroalimentarias”.

La importancia de impulsar la industria agroalimentaria en un municipio rural y en profunda decadencia como el nuestro es obvia. Necesitamos generar riqueza en nuestro entorno, porque es el camino para mejorar el nivel de vida de la población local.

Sin embargo, la situación de partida para situarla como un pilar de la economía local no es precisamente el ideal. La mayoría de las empresas asturianas del sector tienen menos de 10 trabajadores y un enfoque local. El camino a seguir presenta una difuminación evidente: saben hacia donde quieren ir, pero no como. Y además, el desconocimiento es palpable en sectores claves como son la información, los conocimientos y la gestión. Y es que un porcentaje muy considerable no solicitan ayuda formativa ni asesoramiento, ni conocen incentivos ni subvenciones, ni contactan con los organismos pertinentes. Y por si eso fuera poco, muchas presentan carencias graves en la gestión: empresas que fijan los precios en función de los costes y que no tienen una metodología para medirlos, empresas que dicen que los consumidores les compran por el coste y no saben el de la competencia -¡¿cómo saben que son más baratos?!-, etc. etc.

Por si la deficiente gestión de los precios no fuera poco, la mayoría no tiene una estrategia de marketing. El 76.2% de las mismas gasta menos de 300 euros y encima muchas no tienen presencia 2.0 que permita una difusión a coste reducido, ni lo que es peor, la van a tener a corto plazo. E incidiendo más en esas deficiencias del marketing, no hay fidelización postventa de la clientela.

Todo esto resulta sorprendente teniendo en cuenta la importancia del marketing y la imagen corporativa, del diseño, la diferenciación y el reconocimiento de la marca.

Podría decirse que todo se resume en: “me interesa que se haga algo, pero que no sea muy complicado.”

Por si todo ello fuera poco, el sector presenta aún más debilidades. Por un lado, la falta de distribución de los productos y, por otro, y teniendo en cuenta el tamaño que comentábamos de las empresas, la falta de consistencia en la producción.

Y a todos estos problemas específicos de la industria agroalimentaria en Asturias, hay que unir uno propio del sector primario: la dignificación de la profesión. Cualquier pisapapeles del sector secundario o el terciario está mejor visto. El estigma del trabajo en el mar o el campo es evidente. Y como muestra evidente de ello, la RAE aún mantiene “inculto, tosco” como segunda acepción de rural -aunque han prometido suprimirlo en la próxima edición-.

En Francia la situación no es ni parecida. Y por lo que nos contaba Iván Feito, cocinero de Cá Suso en Oviedo: “en Euskadi al que tiene un buen producto se le aplaude. Los del queso Idiazabal son como Lehendakaris.”

Quizás os estéis preguntando como es que el sector sobrevive con todas estas debilidades. En primer lugar, por la enorme capacidad de trabajo de las personas que se dedican a ello. En segundo lugar, por la más que obvia calidad de los productos. Y en tercer lugar, porque la potencialidad del sector es inmensa y no está funcionado ni de lejos en su capacidad de creación de empleo y riqueza. Su potencial, en zonas rurales como la mayoría de las asturianas, y basándonos en la calidad mencionada, es enorme. Sin embargo, falta dar el salto.

Y para ello, aparte de subsanar las debilidades ya mencionadas, hay un aspecto fundamental a tener en cuenta: la cooperación, fomentar la colaboración entre empresas. Es necesario asumir que el vecino no es la competencia. Compartir es la manera de crecer.

Lo decía hace un año en “Reflexiones sobre la vendimia y el futuro de Cangas”.

Debemos ser conscientes de la importancia de no competir unos con otros, sino de trabajar como un conjunto para competir con los de fuera. Esta idea, basada en el dilema del prisionero, podría aplicarse perfectamente a las bodegas locales. Si quieren buscar su lugar, ese nunca será vender más que el vecino sino impulsar, entre todos, de forma coordinada, el despegue del sector, de los vinos de Cangas, a nivel autonómico, nacional e internacional. Remar todos en la misma dirección. Ese es el único camino.

Además de ese pilar fundamental, también es necesario conocer las tendencias para ofrecer productos precisos al cliente, lo que quiere y necesita. Y a poder ser prever dichas tendencias para anticiparnos a la competencia.

Uno de los aspectos fundamentales a la hora de desarrollar e impulsar una industria agroalimentaria es la gastronomía, ya que hay que tener en cuenta la gran relación entre la importancia de la cocina y la repercusión de los productos. Ambas generan sinergias muy interesantes. La cocina se nutre de la calidad de los productos para impulsar su crecimiento y los productores ven como la restauración, no solo es un cliente aventajado, sino que dan a conocer sus productos y eso aumenta las ventas.

Comentaba Paco Nadal que sus amigos le decían: “recomiéndame un sitio donde se coma bien”. Pero no hace falta ser un crítico gastronómico de El País para recibir esa pregunta. Todos lo hacemos con nuestros amigos cuando vamos a un sitio que conocen bien. Incluso se eligen los destinos por la gastronomía. Por eso es tan importante para el turismo, porque contribuye a mejorar los recursos turísticos, genera una satisfacción en el turista y se propaga mediante el boca a boca. Para crear ese tipo de oferta gastronómica es necesario una base, unas materias primas de calidad. Y nosotros las tenemos. No aprovecharlo para crear riqueza sería imperdonable, ya que el nivel de gasto del turista gastronómico es muy interesante.

Para ello es necesario construir una oferta adecuada. Paquetes cerrados y muy pulidos, ya que los clientes no son tontos, eligen de forma racional, y eso la mayoría de las veces supone que busquen la comodidad, no tener que andar pensando “¿y ahora que hago?”. Por eso es fundamental la creación de la oferta: definiendo y acotando el producto que se quiere vender, siendo profesionales en la comunicación -folletos y webs bien planificados, con abundante información y operativos-, facilitando que se sientan acogidos y con suficiente información en cada momento.

Y además de los restaurantes triple B -buenos, bonitos y baratos- basados en la calidad de los productos, la buena elaboración de los mismos y el cuidado de los detalles, hay otro aspecto fundamental en la oferta turística: el alojamiento. Es la piedra angular para el desarrollo de una comarca turística. Sin una buena red de alojamientos no se puede esperar un turismo de calidad. Es un imán para atraer, por eso el Parador del Monasterio de Corias puede ser fundamental en el desarrollo de Cangas.

Sin embargo, y hay que repetirlo cuantas veces sea necesario, hay que ofrecer algo más que alojamiento. Por eso la importancia de la construcción de la oferta. Y es que la manera de viajar ha cambiado por completo en los últimos años. Ahora buscamos experiencias, cosas que hacer y contar. Si no hay experiencias, no habrá turismo. Y si no hay turismo, la industria gastronómica asturiana perderá uno de sus puntales. Y sin industria gastronómica es difícil que aumente la producción, envasado y distribución de productos.

Tenemos ante nosotros la posibilidad de aprovechar esa oportunidad de la que hablábamos al principio, de poner una piedra angular en el desarrollo de nuestro municipio. Las debilidades, las necesidades y las fortalezas han quedado claras. Solo nos queda trabajar, todos en la misma dirección, olvidándonos de pelear por un trozo de pastel y colaborando para que el pastel sea más grande. El futuro está en nuestras decisiones.

 

Nota 1: Para más información “Nuevas oportunidades para las empresas agroalimentarias. El camino de la innovación” en el blog de Fran Rojo.

Nota 2: Imprescindible agradecer al GDR Alto Narcea Muniellos la organización y la calidad de las jornadas. Un trabajo excelente que merece ser reconocido.

Kanji | Kirai, un geek en Japón

EDIT (2012/10/27): Añado las conclusiones del GDR.