El domingo por la mañana, al llegar a casa, escribí ese tweet. La verdad es que estaba pensando en que había sido una buena noche de diversión con los amigos, con Cangas lleno hasta la bandera -algo raro sin olor a pólvora de por medio-. Sin embargo, al levantarme, me di cuenta de que si se entiende de forma amplia, explica muy bien las necesidades de Cangas. A veces uno escribe cosas interesantes sin darse cuenta. Entiéndase “fiesta de la vendimia” como cualquier tipo de actividad que, por un lado, sea buena emocionalmente para la gente de Cangas en tiempos de crisis: un fin de semana de diversión por la villa con la familia y los amigos y, por otro lado, buena para nuestra economía local, en este caso, especialmente –pero no solo-, para el sector hostelero.

Y falta que hace. Mucha. Tan solo tenemos que pensar que cada persona de este municipio debe unos 700 euros –el dinero del ayuntamiento no cae del cielo, sale de nuestros bolsillos- para darnos cuenta de que tenemos que trabajar por y para Cangas, porque es nuestro municipio, la tierra de nuestros vecinos, amigos y familias. Debemos pensar de forma global, no de forma local. Debemos ser conscientes de la importancia de no competir unos con otros, sino de trabajar como un conjunto para competir con los de fuera. Esta idea, basada en el dilema del prisionero, podría aplicarse perfectamente a las bodegas locales. Si quieren buscar su lugar, ese nunca será vender más que el vecino sino impulsar, entre todos, de forma coordinada, el despegue del sector, de los vinos de Cangas, a nivel autonómico, nacional e internacional. Remar todos en la misma dirección. Ese es el único camino.

Pero necesitamos algo más que el vino para recuperarnos de una situación tan delicada. Necesitamos pensar en el corto plazo, pero también en el largo. Uno sin el otro no tiene sentido. Necesitamos nuevas medidas y actividades que nos conviertan en referente o que, al menos, nos pongan en el foco. Medidas y actividades que considero en su máxima amplitud, con visión de conjunto. Necesitamos crecimiento en el sector primario, en el secundario, en el terciario, y en más si los hubiera. Necesitamos maximizar nuestros potenciales, especialmente uno muy claro: la superficie. Necesitamos crear empleo, porque debemos –es una obligación- atajar la sangría demográfica, la emigración de la mayoría de nuestros jóvenes, en su mayoría formados, en busca de oportunidades. Obviamente, es imposible retenerlos a todos, pero hay que retener a todos los que se pueda. Un municipio que exporta capital humano, en ningún caso avanza hacia el futuro. Y para solventar todas esas necesidades, difícilmente encontraremos una solución milagrosa. Es improbable que en un garaje de Cangas surja la nueva Apple. Por lo tanto, necesitamos paquetes muy amplios y diversos de medidas y actividades. Y si queremos ir en esa dirección se imponen la visión, el desarrollo de ideas innovadoras y la renovación en la forma de hacer política. Tenemos que ser capaces de ver Cangas como un todo al que aportar soluciones. Y para eso necesitamos líderes. Está en nuestra mano saber crearlos y elegirlos. Ese es uno de los enormes valores de la democracia, que podemos participar, involucrarnos y transformar la sociedad que nos rodea. Y, finalmente, se impone que, entre todos, apoyemos a quien tenga una idea capaz de crear riqueza, de atraer gente a Cangas, de convertir nuestra villa en una máquina de generar dinero más de dos veces al año. Con El Carmen y La Vendimia tenemos cubiertos dos meses. Nos faltan diez. Nos jugamos nuestro futuro. Y la pelota está en nuestras manos.

Do you wanna play? I love to play.

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