Panenka, España y la historia

On 28 junio, 2012, in Deportes, by rober

Antonin Panenka. Un nombre recurrente esta semana. Primero, por el lanzamiento de un regista como Andrea Pirlo -que ojo tenían los del Inter cuando lo largaron porque Emre era mejor-. Después, por el de un inconsciente como Sergio Ramos. Bien se les podría aplicar, a ellos y a otros como ellos, la inmortal reflexión del escritor Bruce Feirstein: “la distancia entre la locura y la genialidad se mide solo por el éxito”.

Sin embargo, volvamos un poco más atrás, al origen de todo. Junio de 1976. Un viva la vida como Adriano Panatta, tras eliminar por el camino, por segunda vez, a Björn Borg -nadie más derrotó al sueco en París-, acababa de ganar Roland Garros. Felice Gimondi su tercer y último Giro -que con el Tour del 65′, la Vuelta del 68′ y el mundial del 73′ le igualaban al Canibal-. Silly Love Songs, de ese invento de McCartney que fue Wings, lideraba las listas.

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Y en el pequeño Maracana de Belgrado las, por entonces, República Federal de Alemania y Checoslovaquia jugaron la final de la Eurocopa. Los checoslovacos se adelantaron 2-0, pero Alemania, siempre Alemania, terminó forzando la prórroga en el descuento con un gol de Hölzenbein. Y es que aquella selección no era una cualquiera. Bajo la dirección de Helmut Schön, una extraordinaria generación de jugadores -o más bien un par de ellas-, había alcanzado el subcampeonato mundial en Inglaterra ’66, el título europeo en Bélgica ’72 y la gloria mundial en casa, en un entregado Olímpico de Munich, ante la Naranja Mecánica de Cruyff, de Neeskens y de Resenbrink, en 1974. Un equipo de ganadores no iba a darse por vencido hasta el último aliento.

En una tanda de penaltis que quedaría para la historia, Uli Hoeness lanza fuerte y a las nubes el 4º penalti de los alemanes -muy al estilo Ramos contra Manuel Neuer-. Y entonces se detiene el tiempo, ocurre lo imprevisible: Antonin Panenka cumple lo prometido a su portero, Ivo Viktor, y lanza su penalti suave, flotando y al medio, frente a Sepp Maier, el mejor portero del mundo. Checoslovaquía era campeona de Europa. Alemania se quedaba a las puertas de un triplete, aún hoy, histórico.

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Este domingo, el Donbass Arena de Donetsk, puede ser testigo de una hazaña para la historia. La Alemania de los 70′ se quedó a las puertas. La Francia de finales de los 90′ -Mundial en el 98 + Eurocopa en el 2000- salió humillada del Mundial de 2002. Y nadie más ha enlazado título europeo y mundial.

Una generación irrepetible de jugadores, en la que solo algunas piezas sueltas no alcanzan el extraordinario nivel del resto*, se enfrenta a la historia. Busca triunfar donde todos los demás han fracasado desde 1960. Busca reescribir la inmortal frase de Gary Lineker. ¿Por qué no? El futbol puede ser un juego de 11 contra 11 en el que siempre ganen los españoles.

 

*Dicen los italianos que “si sobresale de la hierba, pégale duro; si resulta que es el balón, paciencia”. Y en esas anda Arbeloa.

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