1 Billón. Con B. Esa es la deuda neta de nuestro país o NIIP (Net International investment position). Aproximadamente lo mismo que nuestro PIB. En resumidas cuentas, tú, que estás leyendo esto, debes más de 20000 euros.

Fuente: Fedeablogs.net

¿Vamos a ser rescatados? Esa es la gran pregunta últimamente. ¿Mi opinión? Sí. En mayor o menor medida y más o menos camuflado… pero nuestra situación es insostenible.

Citando a V de Vendetta: “How did this happen? Who’s to blame? Well, certainly there are those more responsible than others, and they will be held accountable, but again, truth be told, if you’re looking for the guilty, you need only look into a mirror.” [“¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable? Bueno, ciertamente, unos son más responsables que otros, y tendrán que rendir cuentas, pero, la verdad sea dicha, si estáis buscando un culpable, sólo tenéis que miraros al espejo.”]

Y dirás: “¿yo culpable? ¡Los culpables son los políticos!”. Y, en cierta medida, no te falta razón. La incompetencia manifiesta de muchos de ellos es realmente preocupante. Pero la realidad es tozuda: nosotros los elegimos, si lo han hecho mal es porque estaban ahí, porque nosotros lo permitimos con nuestro voto o con nuestra indiferencia hacia la política. Desatender la política es uno de los mayores errores que puede cometer una sociedad, porque es el propio núcleo de la misma. Por desgracia, no solo los políticos nos han endeudado hasta las cejas. Para ello nada mejor que unas cifras (aproximadas):

Deuda de los bancos: 1.1 billones de euros

Deuda de las empresas: 1.25 billones de euros

Deuda de las familias: 875 mil millones de euros

Deuda de las administraciones públicas: 750 mil millones de euros

La clave de todo esto es la burbuja inmobiliaria. No se como calificar a aquellos que pensaban que un país podía vivir de construir pisos…

A ninguno nos gusta que nos digan que nos hemos equivocado, pero lo hemos hecho. Y nos hemos equivocado por encima de nuestras posibilidades, hemos votado por encima de nuestras posibilidades y nos hemos endeudado por encima de nuestras posibilidades. Seamos sinceros: todos queremos una autovía lo más cerca posible –yo aún la sigo queriendo-, incluso un AVE –somos el país del mundo con más kilómetros de LAV en el mundo. Sí, en el mundo-; a casi todos nos parece bien tener un aeropuerto en nuestra provincia –si otros lo tienen, ¿por qué no nosotros?- y para ello hemos votado a los que más infraestructuras nos prometían. No nos equivoquemos, funciona hasta en la política local: el cemento preelectoral tiene resultados excelentes. ¿Cuál es el problema? Que todo eso hay que pagarlo. Y cuando no hay dinero para ello, hay que endeudarse. Por lo tanto, sí, hemos votado por encima de nuestras posibilidades, descartando a aquellos que nos decían lo que no queríamos oír. En nuestro descargo hay que decir que muchos de ellos –no solo políticos como veréis luego- mienten bien, y al ojo inexperto incluso pueden parecer gente honesta. La mentira y el engaño han acompañado a la humanidad desde que algún australopithecus le dijo a otro: “estate un segundo ahí quieto” a la vez que le rompía la cabeza con un palo. El problema llega cuando no solo no hacemos nada para que no nos engañen, sino que incluso lo fomentamos. No queremos que los políticos nos mientan, pero a veces también nos es difícil asumir la realidad: todos queremos más. Y no nos paramos a pensar si de verdad nos están dando más o solo nos están comprando con un caramelo envenenado. Ignorar la realidad no es tanto problema como no saber que la ignoras.

En cierta medida, me recuerda a la situación de California, dónde se pueden llevar a referéndum iniciativas populares. Así salieron adelante medidas destinadas a mejorar la educación, la sanidad, el medio ambiente… ¿Cómo no estar de acuerdo con eso? Todos lo estamos. ¿Dónde está el problema? En que también salieron adelante iniciativas destinadas a pagar menos impuestos. Y, obviamente, más por menos es difícil. ¿Consecuencia? Te endeudas. Y las deudas hay que pagarlas.

Sólo para fans de Canción de Hielo y Fuego

Pero no solo queremos más de las administraciones, sino que también queremos más de nosotros mismos. Y es lógico, todo el mundo quiere un piso, un coche, vacaciones, una tele nueva… Es totalmente normal en la mentalidad de una sociedad de consumo. El problema es cuando el desconocimiento nos lleva a no saber lo que estamos firmando. La hipoteca media en este país era, aproximadamente, de unos 150.000 euros a 25 años. ¿Sabes cuánto se paga con ella de intereses? Cerca de 100.000. ¿Sabes cuánto valía ese piso? Unos 100.000 –sí, el mercado inmobiliario estaba inflado un 50%-. Pagar 250.000 euros por algo que vale 100.000 tiene pintas de no ser un buen negocio, la verdad. Inexplicablemente, la economía no es una materia obligatoria en los institutos –ni siquiera optativa en muchos otros-. ¿Un intento premeditado de mantener a la gente en la ignorancia? Puede ser, sino es difícil explicar porque es menos importante para nuestras vidas que otras materias.

Lo que me recuerda un comunicado confidencial enviado por la casa de inversión Rothschild en Londres a una firma bancaria asociada en Nueva York en Junio de 1863.

“Los pocos que entienden el sistema, o estarán tan interesados en sus beneficios o tan dependientes de sus favores que no habrá oposición procedente de esta clase, mientras que, por otra parte, la gran masa de la población, mentalmente incapaz de comprenderlo. . . aguantará sus cargas sin queja alguna.”

En definitiva, la situación es límite, entre todos nos la hemos buscado y entre todos hemos de salir. Debemos asumir la realidad, arrimar el hombro y buscar soluciones. Y esas no pasan, de ninguna manera, por oprimir a los que menos tienen para mantener el nivel de vida de los más culpables en todo esto. Porque sí, todos somos culpables, pero si recordáis la cita del principio, there are those more responsible than others”.

PD. Cierro con 3 citas de uno de mis políticos preferidos que, hoy hace 44 años, fue asesinado en el Hotel Ambassador de Los Ángeles, Robert Francis “Bobby” Kennedy y que, en cierta medida, encajan bien en el sentido de este post.

“The problem of power is how to achieve its responsible use rather than its irresponsible and indulgent use.”

[“El problema del poder es cómo lograr un uso responsable de él sin caer en la irresponsabilidad y la indulgencia”]

“The cruelties and the obstacles of this swiftly changing planet will not yield to obsolete dogmas and outworn slogans. It cannot be moved by those who cling to a present which is already dying, who prefer the illusion of security to the excitement and danger which comes with even the most peaceful progress. This world demands the qualities of youth: not a time of life but a state of mind, a temper of the will, a quality of the imagination, a predominance of courage over timidity, of the appetite for adventure over the love of ease.”

[“Las crueldades y los obstáculos de este planeta que cambia velozmente no cederán ante dogmas obsoletos y consignas agotadas. El mun­do no puede ser movido por los que se aferran a un presente que ya está muriendo, por los que prefieren la ilusión de la seguridad a la emoción y el peligro que supone el progreso, aun el más pacífico. Este mundo exige las cualidades de la juventud: no un momento de la vida sino un estado del espíri­tu, una tendencia de la voluntad, una cualidad de la imaginación, un predominio del valor sobre la timi­dez, del afán de aventura sobre la comodidad de lo fácil.”]

“A revolution is coming.  A revolution which will be peaceful if we are wise enough; compassionate if we care enough; successful if we are fortunate enough.  But a revolution which is coming whether we will it or not. We can affect its character; we cannot alter its inevitability.”

[“Una revolución está llegando. Una revolución que será pacífica si somos lo suficientemente sabios; compasiva si nos preocupamos lo suficiente; exitosa si tenemos la suerte suficiente. Pero la revolución está llegando lo queramos o no. Podemos influir en su forma, pero no podemos alterar su inevitabilidad”]

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