Amor imposible

On 25 abril, 2013, in Relato corto, by rober

Tres de la mañana. Me despierto, doy vueltas a un lado y a otro y no soy capaz de dormirme. Una noche más de insomnio -y ya no se cuantas van-. Busco la solución de siempre: levantarme a dar una vuelta.

Abandono la cama cubierta de mantas y me asomo a la ventana. Las gotas de lluvia resbalan por la vieja ventana de madera, cual lagrimas por la mejilla, hasta golpear en la mohosa repisa de granito. Sus compañeras golpean con fuerza en el patio de piedra. El olor a tierra mojada lo inunda todo. De fondo aúllan los lobos, a una luna llena tapada por las nubes. Recuerdo de un tiempo no tan lejano en el que luchábamos con ellos por el territorio.

Salgo de la habitación y el suelo está frío y mojado para los pies descalzos. Camino hasta que las gotas empiezan a salpicarme y me apoyo en la misma columna de siempre. Cierro los ojos buscando relajarme y, de repente, salida de ninguna parte, veo tu cara. Eso no estaba en el guión. Hace mucho que eres pasado.

Y, sin embargo, ahí estás, ocupando mis pensamientos, haciéndome darme cuenta de que te echo de menos.

¿Después de tantos años? No tiene ningún sentido.

Pero me quedo pensando en ti y en mi. En nosotros. En lo que pudo ser y nunca fue. Simplemente, por pura lógica, porque siempre fuiste un sueño imposible. Estabas en un nivel que yo nunca podré alcanzar. Decir que eres mejor que yo es quedarse muy corto. Y aún siendo consciente de que conseguirte era caminar descalzo sobre las estrellas, mover la luna con la palma de la mano… una mirada tuya, una sonrisa tuya, era todo lo que necesitaba para ser feliz.

Demasiado guapa, demasiado inteligente… demasiado perfecta… demasiado iluso.

Nadie dijo que el amor tuviera sentido. Y es que el corazón tiene motivos que la razón no entiende.

No se por qué te recuerdo ahora, si hace muchos años que asumí y acepté que nunca serías mía. Y sin embargo, aquí estoy, escribiendo en una vieja libreta. A oscuras, que es la manera en que los pensamientos y los sentimientos afloran del corazón al papel.

Demasiado raro, después de tanto tiempo, para ser cierto.

Quizás, en realidad, estoy durmiendo y todo esto es un sueño. Lo que me hace recordar una gran frase, pintada a sangre y fuego, en una pared de una zona gris, industrial y pobre, que vi, por primera vez, cuando caminaba con unos amigos, en un día de lluvia y niebla, cerca de unos viejos trenes: “El mundo es uno solo y la nostalgia espejismos nomas”.

Quizás esta nostalgia sea un espejismo.

O quizás estoy asumiendo que, a pesar de que tú nunca seas mía, yo siempre seré tuyo. Porque sin ti, todas las noches son de invierno, todos los días son de lluvia.

Ojala que la vida no te cambie.