Five: una publicación diferente

On 9 febrero, 2013, in Cultura, by rober

Vivimos en una sociedad alejada de la cultura en la que todo lo que huele a “intelectual” es automáticamente etiquetado de sospechoso; en la que domina un grupo de tertulianos que truena, en la radio o la televisión, como una manada de monos aulladores, repitiendo las consignas de la tribu política a la que obedecen o los cotilleos banales del famoso de turno, celebridades que son «ejemplos sin ejemplaridad», en la definición de Javier Gomá.

Y es que esa es una representación fiel de uno de los signos de nuestro tiempo; un tiempo en el que se impone la zafiedad sobre la corrección, en la que un par de eslóganes demagógicos a voz en grito predominarán sobre las reflexiones tranquilas cargadas de argumentos y conocimiento.

Precisamente por eso me parece relevante un proyecto como Five, la mezcla de cinco publicaciones de referencia en sus ámbitos: Politikon, Jot Down, Diario Kafka, Yorokobu y Naukas. Política, deportes, cultura, tendencias y ciencia. Todo con un enfoque diferente, con la calidad como objetivo. ¿Parece una locura? Yo creo que lo es, pero eso hace que la apuesta sea aún más valiente.

Vaya por delante que 15 euros por una publicación mensual  anual [1] es un precio bastante elevado. Al menos hasta que la tienes en las manos y ves que son 250 páginas sin publicidad, en papel de calidad -similar a los libros de texto- y con una letra minúscula -por momentos puede que demasiado-. Cantidad y calidad como para echar la tarde entera al lado de la cocina de leña mientras ves como nieva por la ventana. Ayer por la tarde, como quien dice.

Pero, además, no estamos ante una publicación de leer y tirar al montón, sino de repasar detalles con el paso del tiempo. Como el artículo de Antonio Orejudo para Kafka sobre el retorno a la Edad Media, en el que menciona como Marx, parafraseando a Hegel, decía que todos los grandes hechos de la historia aparecen dos veces: una como tragedia y otra como farsa. A juicio del lector queda discernir si estamos ante la primera o ante la segunda en la actualidad, con «la proliferación de videntes y brujas, es decir, el descrédito de la razón y el auge del pensamiento mágico; la aceptación de la semiesclavitud como una figura legal en las relaciones laborales; la reaparición del feudalismo en forma de bancos y multinacionales; […] la tendencia en las ciudades a la extrema desigualdad social y la aparición en los últimos años de un Ente Sobrenatural que justifica cualquier atrocidad, cualquier decisión política sin que el gobernante que la toma se sienta obligado a explicarla ante los hombres: los sacrificios se hacían ayer porque agradaban a Dios y se hacen hoy porque complacen a los Mercados». Sí, cultura envuelta de rabiosa actualidad.

La misma rabiosa actualidad que aparece en el artículo de Iñaki Berazaluce para Yorokobu titulado “¿Qué fue primero, el huevo de la codicia o la gallina del egoísmo?”, en el que se hace eco de un estudio de Paul Piff, del departamento de psicología de UC Berkeley, en el que se comprobó mediante tests y juegos con dinero simulado que «cuanta más riqueza acumulaban los jugadores más deshumanizado se volvía su comportamiento». O dicho en palabras de Piff: “El dinero hace a la gente más egoísta, más aislada, menos empática y menos ética”. Sí, rabiosa actualidad. Y envuelta de no poca polémica.

Igual que polémico y de rabiosa actualidad es el artículo de Pablo Simón para Politikon, sobre “El drama de la selección de élites en España”. Así, expone que su «hipótesis principal es que nuestras élites pasan en su selección por el tamiz de unos partidos considerablemente opacos y disfuncionales, en especial los mayoritarios, los cuales forman una suerte de embudo que hace que, al final del proceso, tengamos unos gobernantes subóptimos». El funcionamiento interno de los partidos, un tema muy machacado estos meses, pero al que ha conseguido sacar jugo, hasta tal punto que me aportó ideas nuevas sobre un tema que conozco bastante. Así, analiza desde los motivos por los que tienden a imponerse los aparateros a los profesionales en las batallas internas de los partidos hasta la importancia de la lealtad y por qué existe la resistencia al cambio. Lamentablemente, como me confirmó ayer en twitter, no disponía de más espacio para extenderse. El artículo, aún así, es de lo mejor de este mes en Five.

Igual que brillantes son también varios de los artículos deportivos de Jot Down. En primer lugar, uno de Iñako Díaz-Guerra sobre “el privilegio de odiar a Lebron James”. El personaje no necesita presentación. Al contrario que el de el artículo de E.J. Rodríguez: Misha Tal, uno de tantos genios incomprendidos en la historia del ajedrez al que la salud no permitió ser más grande, pero al que una capacidad de improvisación increíble convirtió en sensación a principios de los 60, buscando siempre la manera de enrevesar la partida lo suficiente como para que los conocimientos preestablecidos no sirvieran de nada. Una tragedia clásica. Como la de Paul Canoville, el “puto negro” del Chelsea. El primer jugador de color en vestir la camiseta de los blues y al que sus propios aficionados martirizaron. Pero eso sería solo el comienzo de la cuesta abajo en su vida.

Como de vida, en este caso de la especie humana, trata un larguísimo artículo de Naukas sobre «el último Rubicón», en definición del primatólogo Frans de Waal: esa línea divisoria que nos separa del resto de seres vivos del planeta y como ha ido evolucionando su definición desde Platón y Diógenes el Viejo hasta nuestros días.

Y días es lo que se echa en leer las entrevistas, especialmente la de Politikon a Jesús Fernández-Villaverde. No apta para gente con un trabajo hasta que tengan vacaciones. Conté hasta 15 caras y paré de contar. Y repito que la letra es minúscula.

Y todo eso es solo la punta del iceberg. Lo que convierte a Five en una publicación apasionante que merece tener éxito, no solo por su calidad, sino por, como decía antes, lo valiente de la apuesta en esta sociedad alejada de la cultura y de la reflexión pausada. Si tan solo la publicaran un poco más a menudo… Aunque el de Seur -no se porque no la enviaron por correo ordinario- seguro que no está de acuerdo, tras enviarlo los de su compañía, inexplicablemente, a Biescas.

Yo disfruté la tarde con la revista al lado del fuego y él “disfrutó” la mañana. Quizás deberían hacer un buen artículo sobre la ironía para la próxima. Deberíais pedirla y comprobar lo que digo por vosotros mismos.

[1] Es una publicación anual, como podéis ver aquí debajo en los comentarios. Me confundió el “Enero, 2013″ que aparecía en la misma. Sinceramente, espero que recapaciten y que, al menos, la hagan trimestral.

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