Como dije el otro día, no cabía todo en uno, así que esta entrada es, en cierta medida, un complemento de la anterior.

Partamos de una premisa obvia: los partidos son maquinarias de captar votos. Y, en ese proceso de captación, todos buscarán el título de “defensores de”, asociar su nombre a una reclamación de la ciudadanía canguesa para, en última instancia, dar la imagen de ser los principales defensores de Cangas. Y sí, digo dar la imagen porque, en realidad, que sea cierto o no, no es importante. (Recordad: “La verdad no importa, solo lo que puedas vender”). De ahí que todos busquen adjudicarse cualquier proyecto o inversión que se realice. El que lo lleve a cabo, porque lo llevó a cabo; y el que no, porque se hizo “gracias a su presión”.

Pero, partiendo de esos puntos comunes que comparten todos los partidos, cada uno tiene una serie de peculiaridades muy claras que van a definir su manera de actuar.

El partido con mayores problemas es el PSOE. A pesar de la indudable fortaleza que supone la imagen de cambio de la nueva ejecutiva, tienen debilidades más que claras: empiezan de cero -con todo lo que ello conlleva a nivel organizativo- y no pueden hablar de casi nada porque tienen que esquivar los errores pasados del gobierno de Zapatero y los pasados y presentes de la dupla Areces/Javier Fernández. Así, la primera decisión de la nueva ejecutiva ha sido de manual: cambiar el marco comunicativo -de que se está hablando- [1] [2]. Y es que están en la imperiosa necesidad de que no se siga hablando de sanidad -salvo que una inversión inequívoca del gobierno del Principado les permita enarbolar esa bandera- porque es un agujero negro de votos.

Sin embargo, al resto de partidos les va fenomenal la polémica sobre el hospital y/o el centro de salud [1] [2] [3] [4]. Por eso vamos a ver muchos actos en los que la lucha será por el hilo argumental, por los temas de los que va a tratar la obra de teatro que mostrábamos en la primera parte. El primer giro lo hemos visto con la autovía. Una obra paralizada por el PSOE con Pepe Blanco pero que, sin embargo, sirve para posicionar al partido a nivel local al frente de algo y para cambiar el marco comunicativo.

Por su parte, el PP “solo” tiene que prescindir de la política nacional y centrarse en la autonómica y local. Algo difícil teniendo en cuenta la que está cayendo y la velocidad a la que incumple promesas Rajoy. Obviamente, intentarán hacer ver que la política nacional no tiene mucho que ver con la local. Pero les atizarán con la hipocresía de defender cosas contrarias en cada nivel. Y no nos olvidemos del conflicto de la minería.

Eso sí, en la batalla que vamos a ver, cuentan a su favor con un punto fundamental: tienen al alcalde. Y eso es muy importante porque, salvo fracaso estrepitoso, la ciudadanía tiende a votar a quien está gobernando.

Y en la situación contraria al PP se encuentra IU. No les interesa hablar de la política local, ni mucho menos de su gestión, más allá de las persecuciones de turno que sirven para mantener prietas las filas propias -no hay nada como un enemigo externo para unir- [1] [2] [3]. Su gran ventaja es la política nacional y, sobre todo, la red de personas (afiliados, simpatizantes o meros difusores) que tienen para hacer campaña de tierra, lo que maquilla la falta de precisión en la de aire.

El objetivo

Como os estaréis dando cuenta, no tiene mucha dificultad: hablar, lo máximo posible, de tus fortalezas y de las debilidades del rival. Por eso es tan importante controlar el marco, para llevarlo hacia donde te interesa.

Lo que parece obvio es que el descontento y la frustración crecen. Y quien sea capaz de capitalizarlos ocupará la alcaldía en 2015. Y de aquí a entonces, y viendo lo visto, no se si en Foro o en UPyD serán aficionados a la pesca, pero les recomiendo que no compren inventos extraños. Simplemente un cesto grande, que lo aten en la orilla y lo metan al río. Muchas truchas vendrán solas a él. Especialmente en el caso del vistoso color magenta. Siempre y cuando los primeros sean capaces de escapar de la polarizadora figura de Cascos -o de sobrevivir a su marcha-, los segundos de sostener la mierda, en cantidades industriales, que les va a caer encima -a pesar de no tener ni concejales- y, tanto unos como otros, solucionar las debilidades estructurales que tienen, tanto a nivel organizativo como de medios humanos y materiales.

No habrá piedad en la batalla por el Palacio de Toreno. Sin prisioneros.

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